Necropolítica

 

Necropolítica

La lectura de "Necropolítica" de Achille Mbembe, en la cuidadosa traducción de Elisabeth Falomir Archambault, representa un encuentro inevitable con las dimensiones más oscuras del poder contemporáneo. Este ensayo no es simplemente una obra académica más; es una disección implacable de los mecanismos a través de los cuales se decide quién merece vivir y quién puede morir sin consecuencias en nuestro tiempo.

El concepto de necropolítica: Más allá de la biopolítica

Mbembe, filósofo camerunés cuyo pensamiento se ha vuelto indispensable para comprender las dinámicas del poder global, introduce la necropolítica como una evolución crítica de la biopolítica foucaultiana. Mientras Foucault analizaba los mecanismos del poder sobre la vida, Mbembe nos confronta con algo más perturbador: la soberanía ejercida a través del poder de muerte.

La necropolítica no se limita a la capacidad directa de matar, sino que abarca todo un sistema de control que determina las condiciones bajo las cuales ciertas vidas se tornan prescindibles. Es un concepto que ilumina la lógica profunda de nuestras sociedades contemporáneas, donde la humanidad se estratifica en jerarquías implícitas, pero devastadoramente efectivas.

Desde una perspectiva psicosocial, lo que resulta particularmente revelador es cómo estos mecanismos operan no solo a través de la violencia física, sino mediante procesos de deshumanización simbólica que preparan el terreno para la exclusión y, en última instancia, para la muerte social o física.

Gobierno privado indirecto: Las nuevas caras de la dominación

Uno de los aportes más lúcidos del análisis de Mbembe es su conceptualización del "gobierno privado indirecto". Aquí, la traducción de Falomir Archambault se vuelve fundamental, pues logra transmitir la sutileza conceptual de un término que describe una realidad omnipresente pero difícil de nombrar.

El gobierno privado indirecto opera a través de la delegación del poder soberano a actores no estatales: corporaciones, organismos internacionales, grupos paramilitares, o incluso algoritmos. Esta delegación permite ejercer control sin asumir responsabilidad directa, creando una difusión de la violencia que la hace más difícil de identificar y, por tanto, de resistir.

En América Latina, esta modalidad de gobierno se manifiesta claramente en las políticas de ajuste estructural que determinan el acceso a servicios básicos, en la tercerización de la seguridad privada en territorios urbanos marginalizados, o en la operación de empresas extractivas en territorios indígenas. En cada caso, vemos cómo se ejerce un poder de vida y muerte sin que exista un responsable claramente identificable.

Espacios de excepción: La plantation, el campo y sus metamorfosis contemporáneas

Mbembe traza una genealogía fascinante que conecta la plantation esclavista con el campo de concentración nazi, y de ahí con los espacios de excepción contemporáneos. Esta conexión no es meramente analógica, sino que revela una lógica estructural común: la creación de territorios donde se suspende el derecho y se ejerce soberanía absoluta sobre cuerpos racializados.

La plantation emerge como el laboratorio original de la necropolítica moderna. Allí se experimentó por primera vez con la reducción sistemática de seres humanos a mera fuerza de trabajo, con la administración calculada de la vida y la muerte, y con la creación de una diferencia racial que justificaba esta reducción ontológica.

Los campos de concentración nazis representaron la industrialización de esta lógica, aplicando tecnologías modernas a la producción masiva de muerte. Pero lo que Mbembe nos ayuda a ver es cómo esta lógica no desapareció con el fin del nazismo, sino que se transformó y dispersó.

Los espacios necropolíticos contemporáneos incluyen campos de refugiados, prisiones privatizadas, territorios ocupados, zonas de libre comercio sin regulación laboral, y barrios marginalizados donde el Estado se hace presente solo a través de la violencia policial. En todos estos espacios opera la misma lógica: la suspensión de la protección legal y la exposición de ciertos cuerpos a la posibilidad de muerte.

Raza y tecnología en la era digital

El análisis de Mbembe cobra particular relevancia en nuestro presente digital. La racialización ya no opera únicamente a través de marcadores fenotípicos evidentes, sino que se sofistica a través de algoritmos que reproducen y amplifican sesgos existentes.

Los sistemas de reconocimiento facial que fallan sistemáticamente con personas racializadas, los algoritmos de crédito que reproducen patrones históricos de exclusión, las plataformas de trabajo digital que precarizar el empleo en el Sur Global: todos estos representan formas contemporáneas de necropolítica tecnológicamente mediada.

Desde una perspectiva psicosocial, resulta crucial entender cómo estos sistemas no solo reproducen desigualdades existentes, sino que las naturalizan presentándolas como decisiones "objetivas" tomadas por máquinas "neutrales". Esta objetivación tecnológica de la discriminación representa una nueva frontera en los procesos de deshumanización.

El trabajo de traducción como resistencia epistémica

El trabajo de Elisabeth Falomir Archambault merece reconocimiento especial no solo por su calidad técnica, sino por su significado político. Traducir a Mbembe implica hacer accesible un pensamiento que desafía las epistemologías dominantes y que ofrece herramientas conceptuales desarrolladas desde el Sur Global.

La traducción aquí funciona como un acto de resistencia epistémica que permite que ideas fundamentales circulen más allá de los circuitos académicos anglófonos. Permite que las reflexiones de Mbembe interpelen nuestros contextos locales y regionales, enriqueciendo nuestras propias comprensiones del poder y la dominación.

Subjetividad y resistencia en el contexto necropolítico

Desde una perspectiva psicosocial, uno de los aspectos más inquietantes de la necropolítica es su capacidad para moldear subjetividades. No solo decide quién puede morir, sino que influye en cómo los sujetos se relacionan con su propia mortalidad y con la de otros.

La necropolítica genera lo que podríamos llamar "subjetividades necrófitas": formas de ser y relacionarse que naturalizan la muerte del otro y que, paradójicamente, pueden llevar a los propios sujetos subalternos a interiorizar su propia prescindibilidad.

Sin embargo, Mbembe también sugiere líneas de resistencia. La resistencia a la necropolítica no puede ser meramente reactiva, sino que debe imaginar nuevas formas de vida en común que escapen a la lógica de la muerte. Esto requiere no solo resistencia política, sino transformaciones profundas en nuestras formas de relacionarnos y de construir comunidad.

Implicaciones para el presente

El pensamiento de Mbembe adquiere urgencia particular en nuestro contexto contemporáneo, marcado por crisis migratorias, guerras urbanas, pandemia global y crecientes desigualdades. Su análisis nos permite entender cómo estos fenómenos aparentemente diversos responden a una lógica común: la administración diferencial de la vida y la muerte.

La pandemia de COVID-19, por ejemplo, no afectó a todos por igual. Las tasas de mortalidad se correlacionaron claramente con marcadores de clase, raza y nacionalidad, revelando cómo operan en la práctica los mecanismos necropolíticos. Algunas vidas fueron consideradas esenciales y protegidas; otras fueron sacrificadas en nombre de la economía.

Reflexiones finales: Hacia una política de la vida

"Necropolítica" no ofrece respuestas fáciles, y esa es precisamente su fuerza. Mbembe nos confronta con la complejidad de nuestro presente y nos desafía a pensar más allá de los marcos conceptuales tradicionales.

Su obra nos interpela sobre cómo construir formas de resistencia que no reproduzcan la lógica que pretenden combatir. ¿Cómo imaginar una política que afirme la vida sin caer en nuevas formas de exclusión? ¿Cómo construir comunidades que escapen a la lógica necropolítica?

Estas preguntas no tienen respuestas simples, pero formularlas correctamente ya es un paso fundamental. En un mundo donde la necropolítica opera cada vez más sutilmente, necesitamos herramientas conceptuales que nos permitan visibilizar lo que permanece oculto.

El trabajo de Mbembe, hecho accesible por la cuidadosa traducción de Falomir Archambault, nos ofrece precisamente esas herramientas. Nos permite pensar nuestro presente con mayor lucidez y, quizás, imaginar futuros diferentes.

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